Todas las mañanas, los coordinadores nos despiertan con la misma dulzura que lo hace el despertador de su casa, señora, señor, ese que usted desea fervientemente estropear contra la pared opuesta a su cama.
Con puño firme en alto, sacudido con la energía con la que el asesino de psicosis lo hacía con la cuchilla, azotan cada una de las puertas de los cuartos de vuestros púberes al grito de “Vamooo, vamooo, Belgranooo, a despertarse… vamoo, vamoo, a desayunaar” tantas veces como puertas encuentran a su paso. Cuando llegan a la nuestra son más sutiles, pero los energúmenos son concientes que nos despertaron con el quilombo que armaron en las demás. Ojalá se atraganten con las eses de “vamos” que se comen sistemáticamente.
“Vamoo, vamoo, Belgranoo…” sonó esta mañana y Spielberg, se lanzó a la ducha con la celeridad que le da haber hecho la colimba.
Yo empecé a cambiarme. Me puse el uniforme de Robin, capa amarilla incluida, cuando veo que Batman aún seguía dormido, y lo necesitaba para que me ate el antifaz.
“Encapotado, encapotado…” le digo para que reaccione.
Él levanta la cabeza y lo veo abrir apenas un ojo. Tenía una orejita de la capucha hacia arriba y otra hacia abajo.
“Encapotado hay que levantarse, estan llamando los baticordinadores”.
Entonces él saca de su baticinturón el batireloj y me dice con ese poder de deducción con que resuelve los casos en la baticueva frente al batianalizador: “Joven maravilla, son las cinco de la mañana, están todos riéndose en los pasillos… no pensaste que podía ser una joda antes de despertarme”.
“¡Santas cachuchas Batman! Tienes razón ¿Crees que pudo haber sido el Guasón?”
“Acá son todos Guasones, porqué no te acostás y me dejás de romper las batipelotas, maravilla de boludón”.
En eso Spielberg sale del baño y lo anoticio de lo acontecido para que comparta mi indignación.
Pero Spielberg tiene la practicidad de un ingeniero. Me miró y me dijo: “Bueno, ya estoy bañado, sigo durmiendo” y antes de terminar de decirlo ya estaba dormido, dejándome en medio de la batiencrucijada de volver a desvestirme, o salir al pasillo para pedirle a alguien que me ate el antifaz y se me caguen de risa, por ser el único que cayó en la joda.
Cuando llegaron los verdaderos coordinadores, seguía enmarañado en la encrucijada.
Anoche fue Pachá, la legendaria disco de las guinditas que naciera en España en la época en que Franco ya dejaba divertirse un poco a los gallegos.
En Bariloche funciona en el mismo lugar que Genoux. Le cambian los carteles, la música, los colores de las luces y…good show.
Hoy a la mañana fuimos al canopy en el cerro Lopez. Hicimos el ascenso en 4x4 y los chicos se lanzaron en tirolesa entre árboles de 20 o 30 metros, mientras nevaba, y nevaba. Todas las imágenes fueron atrapadas por el tercer ojo de Spielberg. Fue espectacular.
Por la tarde, a la fábrica de chocolate, y aunque no vimos ni a Charly ni a Willie Wonca, compramos para los padres que se portaron bien y no nos rompieron demasiado.
Esta noche repetimos CEREBRO. Siga el baile, siga el baileee…
EL CUARTETO IMPERIAL.
martes, 17 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
¡QUE NOCHE BARILOCHE!
“De día y de noche, todos en Bariloche, bailando sin parar al ritmo de By Pass”…
¡Qué noche Bariloche! La fiesta del estudiante en By Pass.
Fiesta temática donde se pasa por toda la música de la época de los chicos, desde su infancia hasta ahora, con sorteos de cajas de chocolate y premios al Traga, al mambrú, a la Vandana, al Martín Marchesi, al jeropa, y muchos más, dirigida como siempre por el Negro Aldo.
El Belgrano no es un grupo de egresados, es una horda quilombera que copa boliches con el legendario: “Belgrano-o-ó, Belgrano-o-ó”, y a mí como ex alumno se me llena la garganta de emoción.
Cuando el Belgrano entra a BY PASS, no hay otra banda que la de la 56.
Casi inmediatamente después del boliche, nos fuimos a la excursión más anhelada por los padres: Día de ski en el Catedral.
Al contratar el viaje todos nosotros proyectamos a nuestro hijo/a bajando con sus skies por la blanca ladera del Catedral, bronceado por el sol que le pega en la cara, y una vez en el final de la pista, poniendo sus skies de costado para frenar, dejando una estela de hielo frizé.
Nada más alejado de la realidad, mis queridos padres de la 56. Por empezar, del sol ni hablar, una hermosa nevada, seguida por una puta lluvia dieron al escenario un marco climático un poco más pobre que el que ustedes soñaron.
Tampoco nuestros hijos están a la altura de vuestros sueños.
Imagínense a nuestros casi ochenta adolescentes, en plena era de la boludez junto a treinta o cuarenta grupos de otros colegios, con todo el piso blanco como para cortar y tirar a sus compañeros, a los coordinadores que los despiertan a los gritos a las siete de la mañana, a los colegios de las otras empresas, a los de la propia, a los turistas brazucas, que son plaga y encima pentacampeones…Resumiendo: ¡Caos en el Catedral!
Los chicos se tiraron todo el hielo que encontraron, lo que me hace reflexionar que es sabio no tener frigobar en las habitaciones.
Los que sabían esquiar, fueron a esquiar y el resto lo intentó en medio de la lluvia de bolas de nieve a la que se sumaba la lluvia propiamente dicha.
Comimos muy bien en el Cerro.
Para su tranquilidad voy a contarles que las excursiones hasta ahora realizadas han tenido un plus respecto a las mismas cuando las hice con Baxtter. Si bien son las mismas, Snow las organizó de una manera que nos ha permitido por ejemplo subir primeros al Cerro Otto y no tener que hacerlo después de doscientos colegios, hacer las cosas rápido como para tirarnos una vez más en Piedras Blancas, llegar antes a los boliches y elegir el espacio donde ubicarnos… detalles que hacen a una diferencia positiva.
Las Primas, tal como estaba previsto partieron sin ser despedidas como merecían por el vértigo del día, por lo que en este sencillo acto voy a sacarme el sombrero e inclinarlo ante ellas que supieron ser un poco madres, un poco hermanas mayores, y todo el resto amigas de los chicos y nuestras.
¡Gracias por todo Florencia y Cintya! Ya las estamos extrañando. Vayan pensando en qué boliche de Baires hacemos el reencuentro.
Ahora quedamos cuatro: Cata Dora, Spielberg Funes, Batman y Robin (Batman Longo y Robin Leporace), por lo que dejamos de ser el sexteto mayor.
Esta noche…Pachá.
Ah, me olvidaba: el último grito de la moda es el color zanahoria, prepárense.
La denuncia del día es para el Obispo de San Carlos de Bariloche, que cerró la Catedral cuando Cata Dora quiso conocerla, por temor a que le tome el vino de misa.
Los seguimos queriendo, quienes desde ahora pasamos a ser
EL CUARTETO IMPERIAL.
¡Qué noche Bariloche! La fiesta del estudiante en By Pass.
Fiesta temática donde se pasa por toda la música de la época de los chicos, desde su infancia hasta ahora, con sorteos de cajas de chocolate y premios al Traga, al mambrú, a la Vandana, al Martín Marchesi, al jeropa, y muchos más, dirigida como siempre por el Negro Aldo.
El Belgrano no es un grupo de egresados, es una horda quilombera que copa boliches con el legendario: “Belgrano-o-ó, Belgrano-o-ó”, y a mí como ex alumno se me llena la garganta de emoción.
Cuando el Belgrano entra a BY PASS, no hay otra banda que la de la 56.
Casi inmediatamente después del boliche, nos fuimos a la excursión más anhelada por los padres: Día de ski en el Catedral.
Al contratar el viaje todos nosotros proyectamos a nuestro hijo/a bajando con sus skies por la blanca ladera del Catedral, bronceado por el sol que le pega en la cara, y una vez en el final de la pista, poniendo sus skies de costado para frenar, dejando una estela de hielo frizé.
Nada más alejado de la realidad, mis queridos padres de la 56. Por empezar, del sol ni hablar, una hermosa nevada, seguida por una puta lluvia dieron al escenario un marco climático un poco más pobre que el que ustedes soñaron.
Tampoco nuestros hijos están a la altura de vuestros sueños.
Imagínense a nuestros casi ochenta adolescentes, en plena era de la boludez junto a treinta o cuarenta grupos de otros colegios, con todo el piso blanco como para cortar y tirar a sus compañeros, a los coordinadores que los despiertan a los gritos a las siete de la mañana, a los colegios de las otras empresas, a los de la propia, a los turistas brazucas, que son plaga y encima pentacampeones…Resumiendo: ¡Caos en el Catedral!
Los chicos se tiraron todo el hielo que encontraron, lo que me hace reflexionar que es sabio no tener frigobar en las habitaciones.
Los que sabían esquiar, fueron a esquiar y el resto lo intentó en medio de la lluvia de bolas de nieve a la que se sumaba la lluvia propiamente dicha.
Comimos muy bien en el Cerro.
Para su tranquilidad voy a contarles que las excursiones hasta ahora realizadas han tenido un plus respecto a las mismas cuando las hice con Baxtter. Si bien son las mismas, Snow las organizó de una manera que nos ha permitido por ejemplo subir primeros al Cerro Otto y no tener que hacerlo después de doscientos colegios, hacer las cosas rápido como para tirarnos una vez más en Piedras Blancas, llegar antes a los boliches y elegir el espacio donde ubicarnos… detalles que hacen a una diferencia positiva.
Las Primas, tal como estaba previsto partieron sin ser despedidas como merecían por el vértigo del día, por lo que en este sencillo acto voy a sacarme el sombrero e inclinarlo ante ellas que supieron ser un poco madres, un poco hermanas mayores, y todo el resto amigas de los chicos y nuestras.
¡Gracias por todo Florencia y Cintya! Ya las estamos extrañando. Vayan pensando en qué boliche de Baires hacemos el reencuentro.
Ahora quedamos cuatro: Cata Dora, Spielberg Funes, Batman y Robin (Batman Longo y Robin Leporace), por lo que dejamos de ser el sexteto mayor.
Esta noche…Pachá.
Ah, me olvidaba: el último grito de la moda es el color zanahoria, prepárense.
La denuncia del día es para el Obispo de San Carlos de Bariloche, que cerró la Catedral cuando Cata Dora quiso conocerla, por temor a que le tome el vino de misa.
Los seguimos queriendo, quienes desde ahora pasamos a ser
EL CUARTETO IMPERIAL.
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